Ningún padre o madre quiere ver a su hijo sufrir. Y precisamente por eso, a veces cuesta dar el paso de consultar con un profesional. Puede que pienses que 201Ces una fase201D, que 201Cya se le pasar00E1201D o que quizás estás exagerando.
Pero hay momentos en los que pedir ayuda es el mayor acto de amor que puedes hacer por tu hijo o hija.
En el Gabinete de Psicología Almudena Caro, en Alcobendas, llevamos años acompañando a familias en estos momentos de incertidumbre. En este artículo te contamos cuáles son las señales más habituales que nos indican que un niño o adolescente puede necesitar apoyo psicológico.
¿Es normal lo que le pasa a mi hijo? La pregunta que más nos hacen los padres
La respuesta honesta es: depende. Los niños y adolescentes pasan por etapas de cambio, adaptación y crisis que forman parte de su desarrollo. No todo requiere intervención psicológica.
Sin embargo, hay comportamientos o emociones que, cuando persisten en el tiempo, se intensifican o interfieren en la vida diaria del menor (en el colegio, en casa, con sus amigos), merecen la atención de un especialista.
Señales de alerta: esto nos dice que tu hijo puede necesitar un psicólogo
1. Cambios bruscos de comportamiento o de humor
Si tu hijo ha cambiado de forma notable en poco tiempo —se ha vuelto más irritable, agresivo, cerrado o triste sin motivo aparente—, es importante prestarle atención. Un cambio puntual puede ser una reacción normal. Pero si dura semanas o meses, merece una valoración profesional.
Presta atención especialmente si el cambio coincide con algún acontecimiento: una separación, un cambio de colegio, el nacimiento de un hermano, el fallecimiento de un familiar…
2. Problemas de rendimiento escolar sin causa aparente
Una bajada de notas repentina, falta de concentración, desinterés por el colegio o quejas frecuentes de no querer ir pueden ser síntomas de algo que va más allá de lo académico.
A veces el colegio es el primer lugar donde se manifiestan dificultades emocionales o problemas como el acoso escolar, la ansiedad ante los exámenes o el TDAH sin diagnosticar.
3. Síntomas físicos sin causa médica
Dolores de barriga recurrentes, de cabeza, náuseas o cansancio crónico que no tienen una explicación médica pueden ser la manera que tiene el cuerpo de tu hijo de expresar lo que no sabe decir con palabras.
Es especialmente frecuente antes de ir al colegio, los domingos por la noche o en situaciones de estrés.
4. Aislamiento social o dificultades con los compañeros
Un niño que de repente deja de quedar con amigos, que prefiere estar solo siempre, que cuenta que no tiene nadie con quien jugar o que tiene conflictos repetidos con sus compañeros puede estar pasando por algo que necesita apoyo.
También en adolescentes: que se aísle en exceso de la familia, que sus relaciones sean muy conflictivas o que muestre una dependencia emocional intensa son señales a valorar.
5. Miedos excesivos o ansiedad que interfieren en su vida
Es normal que los niños tengan miedos. Pero cuando ese miedo les impide dormir solos, relacionarse, ir al colegio o hacer actividades cotidianas, ha dejado de ser algo puntual para convertirse en un problema que merece atención.
Los ataques de pánico, los rituales repetitivos, los pensamientos obsesivos o la preocupación constante en niños y adolescentes también son motivos claros de consulta.
6. Cambios en el sueño o en la alimentación
Insomnio, pesadillas frecuentes, no querer comer, comer en exceso de forma compulsiva o saltarse comidas sin motivo físico son señales que pueden estar relacionadas con el estado emocional de tu hijo.
7. Comportamientos regresivos en niños pequeños
Volver a hacerse pis en la cama habiendo superado esa etapa, recuperar el chupete, pedir el biberón, hablar como bebé o aferrarse excesivamente a un progenitor son comportamientos regresivos. En niños pequeños, pueden ser una respuesta al estrés o a cambios en su entorno.
Señales específicas en adolescentes que no debes pasar por alto
La adolescencia es una etapa de cambios intensos. Sin embargo, hay señales que van más allá de «cosas de la edad»:
- Hablar de que no vale para nada, de que no tiene sentido esforzarse o expresar desesperanza de forma recurrente.
- Autolesiones o indicios de que se está haciendo daño.
- Consumo de alcohol, cannabis u otras sustancias.
- Cambios extremos en la imagen corporal o preocupación obsesiva con el peso.
- Conductas de riesgo repetidas o impulsividad extrema.
- Expresiones directas o indirectas de querer desaparecer o de que sería mejor no estar aquí.
Ante cualquiera de estas señales en un adolescente, la consulta con un psicólogo es urgente. No esperes a ver si mejora solo.
«Ir al psicólogo no significa que hayas fracasado como padre o madre»
Es una de las cosas que más repetimos en consulta, porque muchas familias llegan con ese miedo. Que si lo llevan al psicólogo, es porque algo han hecho mal.
Nada más lejos de la realidad. Buscar ayuda profesional para tu hijo es un acto de responsabilidad, de amor y de valentía. Es reconocer que hay algo que supera lo que podemos gestionar solos, y que tu hijo se merece la mejor ayuda posible.
Cuanto antes se intervenga, mejores resultados se obtienen. Los niños y adolescentes tienen una capacidad de cambio y adaptación enorme cuando reciben el apoyo adecuado.
¿Qué ocurre en la primera consulta de psicología infantil?
Entendemos que dar el primer paso genera incertidumbre. Por eso queremos contarte cómo trabajamos en el Gabinete de Psicología Almudena Caro:
- La primera sesión se realiza con los padres o tutores, para recoger toda la información relevante sobre el menor sin que él esté presente.
- A continuación, se realizan sesiones de evaluación con el niño o adolescente, adaptadas a su edad y de forma lúdica y cercana.
- Tras la evaluación, compartimos con la familia un informe con las conclusiones y el plan de intervención propuesto.
- En todo momento trabajamos de forma coordinada con la familia y, si es necesario, con el colegio.
Psicología infanto-juvenil en Alcobendas: estamos cerca de ti
Si estás en Alcobendas, La Moraleja, Soto del Real, San Sebastián de los Reyes o cualquier localidad del norte de Madrid, nuestro equipo está a tu disposición.
Contamos con psicólogas especializadas en psicología infanto-juvenil con amplia experiencia en el acompañamiento a niños, adolescentes y sus familias en todo tipo de situaciones.
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